poemas sin casa.

Adalber Salas Hernández

Collage Whitman
(Sea-Drift, Walt Whitman)

salido de la cuna mecida interminablemente
salido de la garganta del ruiseñor
la nave musical
salido de la medianoche del noveno mes
sobre las arenas estériles y los campos más allá
donde vagó solo el niño que dejó su cama
cabeza descubierta
descalzo

lanzándome a la arena, confrontando las olas
yo, cantor de penas y alegrías, que uno el aquí con el allá
que tomo todos los indicios para usarlos
pero rápidamente salto más allá de ellos
canto una reminiscencia

*

mientras vagaba por costas que no conozco
mientras oigo la endecha
las voces de hombres y mujeres naufragados
mientras inhalo las brisas impalpables que me cubren
mientras el mar trepa misterioso, cada vez más cerca

yo también significo a lo sumo
un desecho dejado por la resaca
un poco de arena y hojas amontonadas

percibo que no he entendido realmente nada ni una
sola cosa
y que nadie nunca podrá

la naturaleza aquí ante el mar
se aprovecha de mí
me maltrata me aguijona
porque me he atrevido a cantar en absoluto

*

bajando desde el halo que llueve
subiendo desde el juego místico de sombras
enlazándose y retorciéndose
como si estuvieran vivas

salido de los terrenos de zarzas y moras
de los recuerdos del pájaro que cantó para mí
de tus recuerdos
hermano triste
de los alzamientos erráticos y las caídas que escuché

lanzándome a la arena
confrontando las olas,
yo
cantor de penas y alegrías
yo que uno el aquí con el allá
tomo todos los indicios para usarlos,
pero rápidamente salto más allá de ellos
canto un recuerdo

*

puede que el resto no lo haga
pero yo sí he atesorado cada nota

más de una vez deslizándome tenuemente hasta la playa
silencioso escondiéndome de la luna confundiéndome con las sombras
recordando / rellamando las formas oscuras los ecos
sonidos y visiones
agitando incansable los brazos sobre el dique
yo
plantas desnudas apenas un niño con el viento arrasándome el cabello
yo escuchaba largamente

aún tenía la lengua dormida

pero tras haber escuchado
en un instante sé para qué soy
despierto
y de inmediato mil cantantes mil canciones más claras más sonoras y más pesarosas que las tuyas
mil ecos gorjeos empezaron en mí su vida
para nunca morir

escuchaba para conservar para cantar
traduciendo ahora las notas

*

desde aquella medialuna amarilla tardía hinchada como con lágrima
de esas notas principiantes
de nostalgia y amor
allí en la niebla
de las mil respuestas de mi corazón que no cesa
de la miríada de palabras alzadas desde entonces

lanzándome a la arena
confrontando las olas

yo que uno
el aquí con el allá

canto
un recuerdo

*

en la playa de noche
a solas
un vasto parentesco entrelaza todo
todas las esferas crecidas
no crecidas
pequeñas grandes
soles lunas planetas
todas las lejanías del espacio
no importa cuán remotas
todos las lejanías del tiempo
todas las formas inanimadas
todas las almas
todos los cuerpos vivientes
aunque sean tan distintos
o se hallen en mundos diversos
todos los procesos gaseosos acuosos vegetales
minerales
peces bestias
todas las naciones colores
barbarismos civilizaciones lenguas
todas las identidades
que han existido o pueden existir
en este o cualquier globo
todas las vidas y todas las muertes
el bulto del pasado el presente el futuro
este parentesco los abarca siempre lo ha hecho
siempre lo hará
compacta íntimamente.

*

yo
cantor
lanzándome a la arena
de penas y alegrías

yo que uno el aquí con el allá

tomo todos los indicios para usarlos
pero rápidamente salto más allá de ellos

confrontando las olas
un canto memorioso

*

el mundo bajo el océano
bosques en el fondo del mar ramas y hojas
algas vastos líquenes extrañas flores y semillas
la espesa enramada
claros
colores impares
gris pálido y verde
púrpura blanco y dorado
el juego de la luz a través del agua
lancéandola
nadadores aturdidos entre las rocas
los corales la hierba los arbustos
existencias babosas suspendidas allí
o arrastrándose poco a poco al fondo
el cachalote en la superficie soplando
aire y espuma
el tiburón ojos de plomo
la morsa la tortuga el león marino la manta raya

pasiones guerras persecuciones tribus todo en esas profundidades

todo respirando el mismo espesor

*

lanzándome a las penas y alegrías
arena

yo
cantor de las olas
confrontando el aquí con el allá

tomo
un canto
que recuerda

*

nunca más escaparé
nunca más las reverberaciones
nunca más los gritos de amor insatisfecho me dejarán
nunca más me permitirán ser el niño pacífico que yo era
antes de estar aquella noche junto al mar
bajo la luna amarilla la luna arrecife

una palabra entonces
la palabra final
superior a todas las otras
sutil
ascendente
–¿qué dice?–
la escucho

¿la están susurrando
la han estado susurrando todo este tiempo
las corrientes marinas?

*

yo
cantor de arena

que tomo y uno
la pena del aquí con las
olas del allá

lanzándome
al canto reminiscente

*

pero
¡el barco, el barco inmortal!

¡barco a bordo del barco!

barco del cuerpo
barco del alma

viajando
viajando
viajando

*

tras el barco
después de los vientos silbones
tras las velas grisáceas
crucificadas por mástiles y cuerdas
abajo
una miríada de olas apuradas
alzando los cuellos
inclinándose hacia el paso de la nave
olas del océano burbujeante balbuceante
olas olas ondulantes líquidas desiguales y boyantes
allí donde la madera navegante partió la superficie
olas grandes y pequeñas
en la extensión del océano
fluyendo ansiosas
en la estela del barco destellantes
jugando a morder el sol
procesión abigarrada de espumas y fragmentos
siguiendo la nave apresurada
tras ella siguiendo

*

escuchaba para conservar
para cantar
traduciendo ahora
cada nota


Foto: Clara Briceño Zappacosta

Adalber Salas Hernández. Caracas, 1987. Poeta, ensayista, traductor. Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia Pre-Textos, 2015), mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016) y La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018), así como los volúmenes de prosa Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Caracas, bid&co. editor, 2013), Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019) y Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM, 2019). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Lorna Goodison, Louise Glück, Patrick Chamoiseau y Yusef Komunyakaa. Dirige la colección Diablos danzantes en Amargord Ediciones. Cursa estudios doctorales en la New York University. Su trabajo poético ha sido reunido en las antologías Ai margini di un mondo sconosciuto (Roma, Edizioni Fili d’Aquilone, 2019; traducción de Alessio Brandolini) y De ningún viaje se vuelve (Guadalajara, Mantis Editores, 2019).

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