poemas sin casa.

Daniel Arella

PLEGARIA SALVAJE

Calla

no hables aún

mantén tensa la fibra nupcial de tu mudez


A pesar de que la estampida abierta

de la realidad

pulverice tus ojos

y triture el sol negro al fondo de tu transparencia


no grites

resiste adentro tu naturaleza en expansión


aunque las palabras desgarren tu garganta

labra tu dolor en silencio

con el silencio salvaje de los santos


y si la realidad

se hace en esencia insoportable

y  la soledad miserable a tu lado huye con la muerte

sólo ahí

en ese preciso instante inmaculado  

aparecerá la voz:

               Los fonemas de la luz


Y al día siguiente

                sólo al día siguiente

lee el poema


y no te horrorices

si al acercarte a tu caligrafía nerviosa

encuentras otra lengua

que no te pertenece


TERCERA VENUS DEL VIENTO

R de la puerta navegaba la silla allá donde me senté a VENCER

Momento de muerte prematura sierpe oscuro ruido mírame allá vislumbrado

La caída por la mirada del sonido no ve sino cuando escribo

uno a uno el tormento/ la contemplación/ la epilepsia del sino


Déjame/ mírame así / lo que yo veo en la llanura verde horizonte a lo trinca

entre los campesinos que me pasaron el chimó como un abrigo

porque me quieren porque me da la brisa compulsiva de mirar sin mirar lo que escribo 

baile de mirar el canto mío con mis palabras dolorosas

del amor doloroso escondido


Mirar a la Usa americana de lo porvenir allá miraré lo inclusive


cómo te sanguíneo si fractura lo 7 y duelo mírame

cómo sigo implorando la bondad de alguna suerte numeira

La frente demente de la catedral de cuerdas consiguiéndome consideración

                que te veré de vuelta

concluir con que si puedo hacer por ti lo que podría mirar lo que podría tocar lo que podría con la mía besar

sobre amarillas trigales verdores arrechos de luz hacia fuera

como pelaza de dorada metalurgia vibrante sobre el atardecer

La voz infinita de mis manos acariciando todos los rostros

todos escuchan el ritmo entre el volcán y la piedra

entre el relámpago y la raíz

                                                 de la sola vinculación con la Reina

así se escribe con fijeza de mente y Ella

                                                                 Tercera Venus del Viento, María Lionza

              de todo mi planeta en el pensamiento

              de todo el fuego que cede a todo pensamiento 

              no dejaré de decir la verdad que no nombre/ que veo/ que las palabras son fotones

              curan no para curar         sino traslucir los cuerpos         verlos por dentro:

                                                        FAUNA DE ÓRGANOS EN FLOR

con su monstruosidad de verbo en la cumbre de la orilla


Apátrida, mírame                                      la huella de la mariposa del ruido

no puedo permitir su extenuación vibrante

todo su blanco

                                     permitir garantía

mírame cómo me entierro la cuchilla en la esclerótica pulida hasta la perla

canto yagé rueda salvación de sismo plétora de espanto manifiéstate con                                         Si

burdalera maya no verso ñero del deseo inverso del travieso constelar del pensamiento

huecos vacíos sin comienzo                          sapiencia con crisis

de la voluntad sintáctica entre mis dedos

                                     sin vacación de deidad parida

                                     porque quiero y no muero

allá en la fulguración polar donde crece el crucifijo de las amapolas violentas

hacia la voluntad de la lluvia

                              de la majestad filiar en tus manos


Déjame seguir con el relato que no puedo más

Siempre sentí ser el héroe del ruido y los espasmos eléctricos

Manos son medusas viendo el infierno con los ojos del gato

Ángel se arropó al pescuezo del loco del valle contigo

sin apoteosis                 lúchame de sufragar

Fertilidad de mártir toda una desolación de cura madre de toda perfecta cancha perpetrada- putación-florisa en la malgama del trono trueno

Soñemos que la voluntad duerme sobre las manos


Soñemos que por los ojos el cielo nos regresa la luz

    

[Soñemos que el cielo nos regresa la luz]

[Soñemos que el cielo nos regresa]

[Soñemos que el cielo nos]

[Soñemos que el] 

[Soñemos]

  [Soñé]

   [Soñ]

   [So]

   [S]

    [o]

      [ñ] 

       [é]  



Foto: Clara Briceño Zappacosta

Daniel Arella nació en Caracas, Venezuela el 2 de julio de 1988. Poeta, ensayista, narrador y ajedrecista. Licenciado en literatura hispanoamericana y venezolana; Magister en filosofía por la Universidad de Los Andes, con un trabajo de grado sobre el rayo de Heráclito en la poesía de Friedrich Hölderlin. Ha publicado los poemarios: Al fondo de la transparencia (Los caminos de Altair, Venezuela, 2009); El loco de Ejido (Plaquette, LP5 Editora, Chile, 2013); El andrógino ebrio en el haitón. (Nuevos Clásicos, Bolivia, 2017); Anatomía del grito (LP5: Fox Island, 2020) Se dedica a la edición, la crítica literaria y la enseñanza. Autor de varias antologías, entre ellas, las obras completas del poeta honguero venezolano Gelindo Casasola, Espacios (el perro y la rana, 2014); Los relatos pioneros de la ciencia ficción latinoamericana (El perro y la rana, 2015, disponible en internet; 2019, primera edición impresa). En el 2015 recibió en metálico el XIX Premio Latinoamericano de Poesía por Concurso Ciro Mendía (Caldas, Antioquia, Colombia) por su libro Anatomía del grito. Es Premio de Ensayo Goethe Institut, 2020, por la Pontificia Universidad  Católica del Perú.  Editor de la revista de géneros fantásticos IO de Cali, así como miembro del consejo editor de la revista POESÍA de la Universidad de Carabobo. Trabajó igualmente como tallerista de literatura desde el 2010-2016 en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello en espacios psiquiátricos y penitenciarios; ahora imparte talleres on line de heteronimia literaria, poesía mística, filosofía y budismo para el público general. 

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