poemas sin casa.

Pamela Rahn Sánchez

La poesía es mi identidad

Esta es mi casa
Esta es la destrucción de mi casa
Esta es mi casa queriendo ser construida por el miedo
Mi único refugio: el internet.

Quisiera salir más
pero el miedo a perderme
me entumece.

Siempre estoy perdida
incluso en lugares que conozco.

Siempre en sueños me pierdo en grandes centros comerciales.

Los centros comerciales son un paisaje demasiado importante en mi niñez

Me gustaría decir que fue El salto Ángel o Viena
o un pequeño pueblo en el campo en donde mi abuelo se crío

algo costumbrista y nostálgico

Pero la verdad no fue así
el paisaje más importante en mi niñez
fueron los grandes centros comerciales
especialmente los de Miami
donde compraba ropa y juguetes

Entraba en un éxtasis del que no salía
hasta atravesar los estacionamientos soleados
llena de sudor con sabor a fast food

Las bolsas de plástico a reventar
eran como pájaros obesos de piel muy fina
que me cargaban con sus picos
sobre los techos de los carros.

Todavía puedo sentir como volaba.

Era una hija del capitalismo,
deje de serlo cuando me tropecé con la profundidad de lo cotidiano.

Fue como pisar un suelo secreto
en donde el tiempo se detuvo
y ya
no volvió nunca
Conocí la poesía.

A veces tengo largas conversaciones con él
porque la poesía es un hombre
(sepan disculpar las musas y las feministas)
pero para mí la poesía es un hombre con cabello negro largo
algo despelucado
un rockero de los 90
que casi siempre huele rico
toca la guitarra
y tiene un acento extraño
que me cuesta un poco entender.

Para mí la poesía es un hombre
enamorado
besando todos los espacios en blanco
dentro de mí
que aún
no se han llenado de cuervos o fantasmas.

A veces la libertad
que es a su vez la poesía.

puede ser un cigarro
siendo apagado en tu rodilla
por el hombre que amas

O la espera de un amigo
bajo un cielo estrellado
en donde aun se refleja la sangre
de un criminal muerto hace minutos.

En fin la poesía me visitó el otro día
felicitándome por mi nuevo libro
me dijo que debería estar alegre.

Él piensa que es un logro
en mi “estable” existencia de escritora.

La poesía nunca pregunta por mi vida real.

¿Quién soy cuando no soy nadie? ¿Cómo vivo? ¿En dónde vivo? ¿Cómo vacío mi cuerpo?
¿Cómo me sangran las horas? ¿Por cuál agujero estoy cayendo? ¿Cómo sé que avanzo en esta vida tan singularmente fría?

Si me falta dinero, la poesía nunca pregunta por dinero

¿O cómo vivo en este país en donde el correo no funciona?

El metro no funciona
la luz no funciona
en donde la felicidad no funciona
porque tiene un impuesto demasiado alto.

O si duermo demasiado
O si salgo de casa lo suficiente
Si ya aprendí a manejar.

La poesía, nunca pregunta eso.

No le interesan esos detalles
por eso le cuento de películas
le digo que voy a comenzar a escribir teatro
aunque realmente tengo una idea apenas vaga para una obra

Sé que le hace bien imaginarme en paisajes felices

Al final la poesía
es mi identidad

Mi mirada absoluta
ante las cosas.

Construimos poéticas para adobar nuestra espera.

Poética del cuerpo
Poética de la luz
Poética de darte en otro
de concebirte en otro
de ser género en el género de lo que no es
de nacer siendo luz
de dar a luz al poema
y convertirlo en vida.

No lo sé
si es porque amo a la poesía
o me preocupo por él.

Pero me da menos ansiedad
saber que está bien

Su firme creencia
que ocupó todos los lugares
que debería
estar
ocupando
que soy una persona
cuya voz
la mantiene viva.

No sabe que lo único
que quiere esta voz
es suplir el lenguaje
que lo único que quiere
esta voz
es terminar con
todo
volver a sentir esa
emoción Rilkeana
cuando la felicidad cae

como muestra de que aconteció.

Foto: Clara Briceño Z


Pamela Rahn Sánchez nació en Caracas, Venezuela, en 1994. Realizadora Cinematográfica, mención guion en la Escuela Nacional de Cine. Autora de los poemarios “El radio de pilas y otros poemas (2020, Editorial Fundarte, Venezuela) “La luz entre las cosas” (2020, Sion Editorial, Guatemala), Flores muertas en jarrones sin agua (Difusión Alterna Ediciones, 2017), y El peligro de encender la luz (Todos tus crímenes quedaran impunes en conjunto con Hanan Harawi, 2016). En 2018 gano el primer lugar en el concurso Physis de la Universidad Católica Andrés Bello con su poema Una casa que respira. Ha sido publicada en diversas revistas online, entre las que se destacan: Cráneo de Pangea, POESIA, Jampster, Vallejo and Company, Buenos Aires Poetry, Digopalabra.txt, Letralia, Canibalismos, entre otras. Forma parte de las antologías: Anónimos 2.3 (2015, España), Amanecimos sobre la palabra (2016, Venezuela), Todas las mujeres fulanas y menganas (2018, Miami) entre otras. Ha participado en los festivales: FILUC (Valencia, Venezuela, 2016), FIRAL (Rancagua Chile, 2016), Presentación de la colección poética El árbol migratorio en la Fundación Pablo Neruda (Santiago, Chile, 2016) y el Festival Kaníbal Urbano (Quito, Ecuador, 2017). Es ganadora del premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2019) con su libro Breves poemas para entender la ausencia publicado en Ediciones Torremozas en 2019. Combina la poesía con el collage y sus creaciones pueden encontrarse principalmente en Instagram y Facebook como Papeles Renacidos .

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